
Y llegado el momento de nubarrones y tormentas, de refugios entre la paja de algún molino jamás soñado darse cuenta que no es el destino lo que cuenta, sino el camino, que todos ellos llevan a Roma, pero que no todos son en primera clase, y que mas da si lo empezaste tu o cualquier otro desconocido, lo importante es que tu lo continuas, que no todo es rosa, por que a veces la vida es mas tirando a violeta, que estar no implica sentir y viceversa, que los sueños no son mas que una simple meta alcanzable, y que llegados al final, si es que se llega, ver que no todo era como pensábamos, como habíamos imaginado, pero darnos cuenta que Roma es mas bella de lo que dicen, que el camino quizás no fuese cómodo, pero fue nuestro, que el color violeta en su mezcla lleva rosa, y que los sueños ya no existen por que ahora tenemos vivencias que los dejan atrás, y todo esto recordando que una vez alguien nos dijo, sin sentido y con pesar, caminantes no hay camino.


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